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¿Cuba sin Fidel?

En 1991 viajé a Cuba con mi familia, en esa oportunidad todo era hoteles y recorridos turísticos “empaquetados”. 23 años después vuelvo a esta isla con el deseo de comprender de cerca lo que está pasando más allá de las rutas turísticas. Ante las inquietudes y los juicios previos que existen sobre la “realidad” de esta isla que está ubicada a pocas millas de Miami, pero con una enorme distancia ideológica y demasiadas heridas emocionales de por medio, he optado por diferenciar este escrito del inmenso anecdotario que supone un viaje a un país que se jacta de haber resistido al “imperialismo” desde el año 1959. En esta oportunidad, la apuesta es por tratar de comprender cómo Cuba llegó al siglo XXI con más de 50 años de presencia de Castro en el poder. Para quien desee profundizar, los hipervínculos permiten obtener más detalle de lo que se va describiendo en esta entrega.

Como venezolano, esta este escrito no es una aproximación más. Es pertinente reconocer que antes de Hugo Chávez, antes de Fidel Castro, son muchos los nexos culturales e históricos que unen a los pueblos de Cuba y de Venezuela. Sin embargo, en la actualidad se hace imprescindible diferenciar las decisiones de un gobierno con los sentires, temores y deseos de su gente, quienes en muchos casos entran en el saco de la polarización y la estigmatización.

En esta entrega, presentaremos el recorrido de Fidel Castro como líder de la Revolución cubana y su ascenso al poder en medio de la guerra fría y su toma de posición en el campo socialista, para luego aproximarnos a la crisis vivida por el pueblo cubano conocida como el “período especial”; finalmente se procura conocer las bases sobre las que se ha sustentado la relación de Fidel Castro y Hugo Chávez para dar pie a los acuerdos entre los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Había una vez un hombre llamado Fidel…

Con tan solo 26 años, en 1953 se da el asalto al cuartel Moncada, el cual fracasó, y tras un encarcelamiento es indultado para exilarse en México donde planea la lucha guerrillera para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Esta lucha guerrillera de cerca de dos años despertó la simpatía y esperanzas de muchísimas personas que vieron, en la aventura de unos jóvenes barbudos revolucionarios, la esperanza de reivindicación social en Latinoamérica y otros confines del mundo. Uno de los polémicos documentos que antecede la toma del poder es el Manifiesto de la Sierra Maestra, suscrito en julio de 1957, donde se estableció un compromiso por celebrar elecciones generales para todos los cargos de Estado.

En su discurso del 8 de enero de  1959, al llegar a La Habana, en un discursoimg_art_13480_5494 en el que muchos recordarán que hasta contó con una paloma blanca posando sobre Fidel, diría que Cuba tiene “una paz sin dictadura, una paz sin crimen, una paz sin censura, una paz sin persecución”, no sin antes advertir al grito de “¿Armas para qué?” que no se podía bajar la guardia ante la presencia de amenazas y enemigos a su revolución. A este discurso le sucederían más 1150 intervenciones que se dieron entre 1959 y 2008.

Varios de estos celebres discursos estuvieron referidos a Venezuela. A pocos días de tomar el poder, se celebraba en Venezuela el primer aniversario del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, y tuvo la oportunidad de visitar nuestro país y dar tres discursos: uno en la UCV, otro en El Silencio, y un tercero en el antiguo Congreso de la República. Así como solicitaba apoyo para su revolución, era evidente la empatía que procuraba establecer con el proceso que vivía Venezuela ante la dictadura de la cual también se estaba saliendo:

“¿Quién no ha sentido la tristeza de ver cómo las ideas son pisoteadas y cómo de nada vale que la causa sea justa, que la causa sea noble, que la causa sea honrada, si quien tiene la fuerza se impone sobre ella, y los que defienden esas ideas tienen que marcharse de su tierra, o ir a parar en un calabozo? No importa que fuese un hombre educado, un hombre con aquella sensibilidad que da la cultura y da la educación, lo enviaban a la cárcel como un delincuente vulgar, como un asesino cualquiera y lo trataban peor” Fidel Castro – Caracas, 24 de enero de 1959

“¿Quién no lo recuerda y quién no se ha sentido impotente en Cuba o en Venezuela? Cuando, por ejemplo, una mañana se despertó el pueblo y se encontró con que ya no era libre, que ya era esclavo: los tanques en la calle, las bayonetas en la calle, las instituciones son reprimidas, el que estaba acostumbrado a ir a un periódico a hacer una declaración ya no podía ir, el que estaba acostumbrado a ir al Parlamento a hacer una denuncia, una protesta, que son las armas con que estaba acostumbrado a lidiar, no podía ir al Parlamento. Y todas las instituciones y hasta los medios de acción del hombre, a los que estaba acostumbrado, desaparecidos.” Fidel Castro – Caracas, 24 de enero de 1959

Fidel no fue ni el primer Presidente o Primer Ministro de la revolución cubana, esto debido a que una de las estrategias para ganar la simpatía de la gente se apalancado en el Manifiesto de la Sierra Maestra, en donde se prometía, entre otras medidas, la convocatoria a elecciones generales, o en designar a un Presidente y Primer ministro provisionales. Sin embargo, éstos no durarían mucho en el poder, por diferencias que no tardaron de emerger debido a los fusilamientos de quienes fueron agentes del ex dictador Batista (“criminales de guerra”) o la forma en que se implementó la confiscación de tierras para la reforma agraria.

Poco a poco el conflicto fue escalando con propietarios y empresarios de la sociedad cubana que tenían latifundios y fábricas, pero también con empresas estadounidenses con propiedades en la isla, que serían también expropiados. Uno de tantos momentos álgidos, fue por ejemplo en agosto de 1960 cuando se anuncia la expropiación forzosa de más de 20 empresas estadounidenses en retaliación al gobierno estadounidenses a la disminución de la compras de las cantidades que compraba de azúcar a la isla. Estas tensiones desembocaron en un endurecimiento del embargo económico contra Cuba.

entvRecordemos que se trataba, nada más y nada menos, que a un mundo que afrontaba la “guerra fría”, lo que había que a medida de que se iba dando la ruptura de relaciones con Estados Unidos en enero de 1961, se iban tejiendo relaciones con la Unión Soviética, con quienes reestableció relaciones en 1960. Para Fidel, la explosión del buque francés “La Coubre” (1960), la invasión de Bahia de Cochinos  (1961) y la crisis de los misiles (1962) fueron hitos de una tensa relación desde ese entonces, y que asociaron cualquier disidencia como una agresión “contrarevolucionaria” e “imperialista” su gobierno. A partir de esta escalada puede entenderse cómo Cuba se anexa al bloque socialista y a un esquema de economía planificada.

En torno a la propiedad privada, en 1968 la revolución hace su deslinde definitivo con, momento en el que equipara a los emprendedores de iniciativas propias, a los que llama de  “microfraccionales”, asociándolos con el “parasitismo capitalista” y con los “gusanos” (u opositores). En un discurso en marzo de ese año dice lo siguiente:

“¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?  (…) ¡Señores, no se hizo una revolución aquí para establecer el derecho al comercio!  Esa revolución ya la hicieron en 1789, fue la época de la revolución burguesa —el que más y el que menos leyó algo de eso—, fue la revolución de los comerciantes, de los burgueses.  ¿Cuándo acabarán de entender que esta es la Revolución de los socialistas, que esta es la Revolución de los comunistas? ¿Cuándo acabarán de entender que nadie derramó aquí su sangre luchando contra la tiranía, contra mercenarios, contra bandidos, para establecer el derecho a que nadie ganara, vendiendo ron, 200 pesos, o 50 pesos vendiendo huevos fritos o tortillas, mientras las muchachas que trabajan en esos lugares ganan el modesto salario, el modesto ingreso, que le permite hoy la economía de nuestro país y el desarrollo de nuestra economía?  ¿Quién ha dicho eso? (…) hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo por cuenta propia ni la industria privada ni nada”

Toda esta apuesta suponía el afianzamiento de una “moral socialista”, por la que se invitó a su pueblo a sacrificarse y realizar un “esfuerzo decisivo”:

“Todo el mundo tiene derecho a que se le ayude, se le dé un trabajo y si no le podemos dar un trabajo, le damos una ayuda al que no le podemos dar un trabajo (…) ¿Qué otra cosa es deber de la Revolución sino fortalecer la conciencia, elevar los valores morales del pueblo de toda índole?, sentimiento internacionalista de solidaridad, sentimiento de justicia, de igualdad, de amor a la patria, de amor al pueblo, el amor a la lucha; la satisfacción de tener delante una tarea grande, una tarea histórica y cumplirla, enfrentarse a ella, vencer las dificultades. Ese es el tipo de pueblo que nosotros tenemos que fomentar.

Este fragmento termina con la consigna:

“Todo lo demás es ridículo. Y los frutos de marchar demasiado lejos por ese camino se empiezan ya a vislumbrar también en otras partes”.

El período especial

Al cumplirse los cuarenta años de la revolución cubana, en 1999 Fidel asiste una vez más a la toma de posesión de Hugo Chávez Frías -diez años antes había asistido a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez-. En esta oportunidad, vuelve a dar un discurso en la UCV, y al reflexionar sobre la revolución cubana dice:

“Si la Revolución Cubana hubiese triunfado en un momento como este, no habría podido sostenerse. La misma Revolución Cubana que ha hecho lo que ha hecho. Surgió, y no por cálculos, sino por una rara coincidencia histórica, 14 años después de la Segunda Guerra Mundial, en un mundo bipolar. Nosotros no conocíamos ni a un soviético, ni recibimos nunca una sola bala de un soviético para llevar a cabo nuestra lucha y nuestra Revolución”.

En dicho discurso se hacia alusión a que además de la confrontación al “imperio”, la revolución contó con el apoyo del petróleo soviético para poder contar con el tiempo para poder mantener en pie a la revolución.

“En aquel momento, desde luego, había otro polo poderoso; tiramos un ancla en aquel polo nacido precisamente de una gran revolución social, ancla que nos sirvió de mucho frente al monstruo que teníamos delante, que apenas hicimos una reforma agraria nos cortó de inmediato el petróleo y otros suministros vitales y redujo, hasta llevarlas a cero, las importaciones de azúcar cubana, privándonos en un minuto de un mercado que se formó durante más de cien años. Aquellos en cambio nos vendieron petróleo a precio mundial, sí; a pagar en azúcar, sí; al precio mundial del azúcar, sí. Pero se exportó el azúcar a la URSS y llegó el petróleo, materias primas, alimentos y muchas cosas más. Nos dio tiempo para formar una conciencia, nos dio tiempo para sembrar ideas, nos dio tiempo para crear una nueva cultura política, ¡nos dio tiempo!, suficiente tiempo para crear la fortaleza que nos permitió resistir después los tiempos más increíblemente difíciles”.

Se trató de un tiempo en el que Fidel pudo ensayar propuestas de ayuda social, que luego se convirtieron en un a bandera del  “internacionalismo” del socialismo cubano, que se expresó en la educación, con las campañas de alfabetización, o en la salud, con las misiones de médicos de ese país que han recorrido y asistido a diversos rincones del mundo, entre otras diversas áreas.

En ese mismo discurso en la UCV, Fidel reconoció que entre 1991, con la caída de la Unión Soviética en 1999, se abrió el momento más duro para la historia de la revolución cubana, con el llamado “período especial“.

En este punto del relato recuerdo que en 1991, cuando con 14 años tuve la oportunidad de viajar con mi familia a Cuba, en esa oportunidad fui a La Habana, hospedarme en el hotel Capri, que según me comentaron recientemente, fue cerrado al poco tiempo y reabierto hace pocos años. También tuve la oportunidad de estar en La Varadero y pude constatar como ya para ese entonces Fidel incurría una vez más en una de las tantas contradicciones de Fidel cuando, por ejemplo decía en 1960 que su gobierno revolucionario “ha abierto al pueblo todas las playas, adonde antes no podía ir sino una minoría insignificante del pueblo” y Varadero se convirtió en una playa en la que por muchos años no pudieron entrar los propios cubanos.

A pocas cuadras de La Habana, en ese viaje me abordaron dos jóvenes cubanos y me preguntaron: “-¿En tu país te dejan hablar con un turista extranjero como yo lo estoy haciendo contigo en estos momentos?“, “-claro que sí“, respondí  yo extrañado ante lo obvio que me parecía la respuesta, ante lo que me comentaron: “-porque si el gobierno o los Comité de Defensa de la Revolución se enteran que estamos hablando contigo, nos metemos en problemas”. Minutos después me presentaron a las jineteras que deambulaban por “Copelia, quienes ofrecían sexo a cambio de una “pullover”. Esa noche supuestamente subí al hotel en busca de esa prenda de ropa y no volví a bajar para concretar el intercambio. Esa noche no entendía cómo el período especial propició muchísimas de estas cosas. Para quienes deseen leer más relatos de este momento, les recomiendo el libro descargable: No Hay Que Llorar – Relatos del Período Especial: Los Años de 1990 en la Isla de Cuba.

La llegada del amigo Chávez

Volviendo al discurso de Fidel en 1999 en la UCV, Castro analizó la situación que para ese entonces tenía Venezuela y decía:

“¿Qué proezas, qué milagros económicos se pueden esperar de inmediato con los precios de los productos básicos de exportación venezolanos profundamente deprimidos y el petróleo a 9 dólares el barril, es decir, el precio más bajo en los últimos 25 años, un dólar que tiene mucho menos poder adquisitivo que entonces, una población mucho mayor, una enorme acumulación de problemas sociales, una crisis económica internacional y un mundo neoliberalmente globalizado?. No puedo ni debo decir una palabra de lo que haríamos nosotros en circunstancias como estas. No puedo, estoy aquí de visitante, no estoy de consejero, ni de opinante, ni cosa parecida. Medito simplemente.”

El tiempo se encargó de mostrar que el visitante no solo fue escuchado sino que a los pocos meses el hombre que manifestó no decir una palabra sobre lo que haría en el país logró establecer un convenio entre dos gobiernos que en lo sucesivo se apoyarían mutuamente.chavez y fidel 1994

El convenio Cuba Venezuela inició en el año 2000 con el envío de crudo venezolano a cambio de la prestación de servicios médicos y se fue ampliando hasta abarcar numerosos sectores de la economía, como la minería, el deporte y la electricidad. En dicho acuerdo se pactó que Cuba pagará el petróleo con servicios que presta al gobierno venezolano. En palabras de Fidel, tomadas de su discurso en al parlamento venezolano en octubre del 2000, diría:

“…un país con los enormes recursos con que cuenta Venezuela, la Revolución Bolivariana puede alcanzar, en la mitad del tiempo, el 75% de lo que Cuba, país bloqueado y con infinitamente menos recursos que Venezuela, ha podido lograr desde el triunfo de la Revolución. Ello significa que estaría al alcance de ese gobierno erradicar totalmente el analfabetismo en pocos años, lograr una enseñanza de alta calidad para todos los niños, adolescentes y jóvenes, una cultura general elevada para la mayoría de la población; garantizar asistencia médica óptima a todos los ciudadanos, facilitar empleo a todos los jóvenes, eliminar la malversación, reducir al mínimo el delito y proporcionar viviendas decorosas a todos los venezolanos”.

De tal modo que con tales recomendaciones de Fidel, este convenio no solo se ha mantenido en el tiempo, sino que también derivó en la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), suscrito en diciembre de 2004:

Habiéndose consolidado el proceso bolivariano tras la decisiva victoria en el Referéndum Revocatorio del 15 de agosto del 2004 y en las elecciones regionales de 31 de octubre de 2004 y estando Cuba en posibilidades de garantizar su desarrollo sostenible  la cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela se basará a partir de esta fecha no solo en principios de solidaridad, que siempre estarán presentes, sino también, en el mayor grado posible, en el intercambio de bienes y servicios que resulten más beneficiosos para las necesidades económicas y sociales de ambos países”.

Para el cubano común, muchos reconocieron que con la llegada de Chávez en Venezuela, las cosas empezaron a mejorar en la isla. Y según el propio Fidel, para Venezuela también hubo significativas ganancias. En diciembre de 2006 Fidel entregó a Chávez el premio “José Martí”, en la plaza de la Revolución y en su discurso hacia un recuento de los logros sociales del convenio Cuba Venezuela en el país gobernado por la revolución bolivariana.

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Este escrito se ha centrado en las perspectiva que desde el poder ha emanado de parte de Fidel Castro entre 1959 cuando triunfa la revolución cubana y 2008 con la entrega del poder a su hermano Raúl. Sin pretender ser un documento acabado, delinea la revolución cubana en tres grandes períodos, uno que va desde los con Estados Unidos que terminan situando a Castro y a su revolución en el eje socialista; otro momento que se abre a propósito de la caída de la Unión Soviética, conocido como el período especial; y un tercer momento caracterizado por la simpatía del líder venezolano Hugo Chávez -evidente desde su visita a La Habana en 1994 al salir de la cárcel- y los convenios y apoyos que se empezaron a dar desde 1999, que permitieron incidir en la mejora de las condiciones en las que se encontraba la revolución cubana en ese entonces.

Según su discurso en el parlamento de Venezuela en el año 2000, en todo este tiempo Fidel reconoce que le apostó a una Constitución política que:

“…se apoya esencialmente en la propiedad social de los medios de producción, la programación del desarrollo; la participación activa, organizada y masiva de todos los ciudadanos en la acción política y la construcción de una nueva sociedad; la unidad estrecha de todo el pueblo bajo la dirección de un Partido que garantiza normas y principios, pero que no postula ni elige a los representantes del pueblo en los órganos del poder del Estado, tarea que corresponde por entero a los ciudadanos a través de sus organizaciones de masas y mecanismos legales establecidos”.

¿Qué pasó con quienes no compartieron esta propuesta? Es imposible ignorar que existe una disidencia en Cuba, conformada por quienes no se inscribieron en una oposición violenta al proyecto de la revolución cubana, y ante ello quedan muchísimas palabras, anécdotas y hechos por analizar. Sin embargo, uno de los momentos que ayuda a comprender la realidad actual respecto a la disidencia cubana es el proyecto Varela, que en 1998 levantó firmas para proponer cambios políticos y económicos en la isla, y en  2002 y 2003 adquirió relevancia internacional. Este hecho tiene una estrecha relación con la primavera negra, ocurrida en marzo de 2003 y donde 75 activistas cubanos, incluyendo miembros del proyecto Varela, fueron a prisión. Esto permite evidenciar que lo que ciertos opositores denominan el “doble bloqueo”, pues por una parte se da el bloqueo económico hacia Cuba, pero por la otra existe el bloqueo a quienes posean un propuesta autónoma a lo establecido por la revolución cubana.

¿Cómo será Cuba cuando Fidel Castro no esté en el poder? Más allá de los rumores -que ya representan un género literario en sí mismo con más de 800mil enlaces en internet que dan cuenta de este repetitiva noticia que no termina de llegar- todo indica que la ausencia en la toma de decisiones es cada vez más pública y notoria. Desde enero de 2014, al conmemorarse el 55 aniversario de la entrada de los revolucionarios a La Habana, data la última aparición pública de este histórico y polémico líder cubano. Es llamativo que en momentos tan trascendente para Cuba como la liberación de los “5 héroes cubanos”, el restablecimiento de las relaciones entre CubaEstados Unidos, o el nuevo  aniversario de la revolución cubana tampoco hayan habido pronunciamiento, o al menos una fotografía como ya se venía acostumbrando.

unnamed¿Cómo entender lo que está ocurriendo en la Cuba sin Fidel? Lo cierto es que la isla no es lo mismo que era antes de que su hermano Raúl ocupara el puesto en 2006, bajo el argumento inicial de que sería de modo interino mientras Fidel se recuperaba de una intervención quirúrgica. A partir de ese momento, muchos cubanos dentro y fuera de la isla reconocen que empezó otra forma de gobernar sin abandonar la apuesta por el mantenimiento de la revolución cubana. 

9 años han pasado desde que dejó de ocupar la presidencia y a pesar de que se promete que el castrismo perdurará luego de Fidel, desde entonces se han venido sucediendo cambios quizás imperceptibles para las miradas prejuiciadas ¿Estaremos frente a una expresión más del gatopardismo -“Cambiar las cosas para no cambiar”- como me llegó a decir un cubano disidente? ¿Serán suficientes los cambios para un pueblo que poco ha conocido de libertades políticas y económicas o que sencillamente salió de la isla para encontrar oportunidades fuera de Cuba?

Ante tantas incertidumbres, tal vez Fidel haya atinado –en su última reflexión antes de entregar el poder a su hermano-, al subrayar la idea de un periodista, según: “Al parecer, la transición en Cuba podría provocar una transición dentro de Estados Unidos. Pero tal vez Washington y Miami son más renuentes al cambio que La Habana”.

Mientras Estados Unidos y Cuba se preparan para reescribir sus pautas de convivencia, el cubano de a pie aún está a la expectativa de cómo se beneficiará de esta nueva etapa en la que Fidel ya no es el protagonista. 

(Publicado en ElCambur.com en febrero de 2015)

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Entre la magia y la memoria

e82686283916491708e69b07ff5d144bImagine por un momento un país en crisis. Sus universitarios salen a protestar a la calle debido a las adversas condiciones económicas y sociales, así como en contra de la represión del gobierno. Enardecidos se encapuchan para lanzarle bombas molotov y piedras a la policía, su objetivo del día es tomar la autopista más cercana acompañados de consignas contra el Régimen: “¡Y va a caer, Y va a caer, este gobierno va a caer!”. En sus protestas les hierve la sangre de rabia por los compañeros caídos así como por todos los mártires que han venido cayendo desde hace años.

A estos estudiantes les indigna el conformismo del resto de la población a quienes perciben insensible y entregados a sus mezquinos intereses individuales. Los medios de comunicación han optado desde hace rato por no darle prensa a estas noticias tan incomodas para quienes detentan el poder.

La clase gobernante luce divorciada de la población y no es capaz de recrear las condiciones que le permitan a ese pueblo alcanzar el tan cacareado progreso que tanto proclaman. En cambio, a diario van recibiendo más y más protestas de sindicatos y de la gente indignada. La salud, la educación, se van poniendo en pie, mientras se registra el rumor de las constantes quejas callejeras por la escasez de alimentos o el costo de la vida.

“Hace poco mataron a un muchacho por un par de zapatos” dice una señora en la esquina. Un destacado analista alarma sobre el incremento de las muertes de jóvenes a causa de del hampa y la violencia entre bandas, que se desborda -entre otras razones- a la falta de oportunidades de empleo y estudio en el país.

La oposición luce perpleja y confundida, no logran ponerse de acuerdo para construir con la gente una alternativa que entusiasme al país. Ante la opinión pública sus peleas se parecen a las de los borrachos que se disputan lo que les queda de la botella. Según el oráculo de las encuestas, el hombre estudiado en la universidad de Yale, con percepción de buen gerente y perfecto inglés en su currículo, de quien se dice que mira con prepotencia a sus supuestos aliados, parece ser el ungido en esta oportunidad.

La población busca sobrevivir al día a día, en medio de su aflicción esperan una solución mágica que pudiera representar ese hombre o esa mujer que vieron la otra vez en la tv hablándole fuerte al gobierno. Su deseo de venganza les da la esperanza de que un día alguien pueda acabar sus penurias. Muchos se debaten entre esperar a las próximas elecciones o si se cumple la predicción del astrólogo que vaticina que esto se acabará pronto.

¿Saben de cuál país hablamos? Venezuela ¿Saben a cuál año nos estamos refiriendo? Aunque muchos de estos hechos nos traen al momento presente, la verdad es que muchas de estas cosas ocurrieron en 1998 ¿Hemos aprendido algo desde entonces?  De momento la memoria va perdiendo frente al pensamiento mágico. #LaCosaEsAprender