Archivo de la etiqueta: Venezuela

¿Cuba sin Fidel?

En 1991 viajé a Cuba con mi familia, en esa oportunidad todo era hoteles y recorridos turísticos “empaquetados”. 23 años después vuelvo a esta isla con el deseo de comprender de cerca lo que está pasando más allá de las rutas turísticas. Ante las inquietudes y los juicios previos que existen sobre la “realidad” de esta isla que está ubicada a pocas millas de Miami, pero con una enorme distancia ideológica y demasiadas heridas emocionales de por medio, he optado por diferenciar este escrito del inmenso anecdotario que supone un viaje a un país que se jacta de haber resistido al “imperialismo” desde el año 1959. En esta oportunidad, la apuesta es por tratar de comprender cómo Cuba llegó al siglo XXI con más de 50 años de presencia de Castro en el poder. Para quien desee profundizar, los hipervínculos permiten obtener más detalle de lo que se va describiendo en esta entrega.

Como venezolano, esta este escrito no es una aproximación más. Es pertinente reconocer que antes de Hugo Chávez, antes de Fidel Castro, son muchos los nexos culturales e históricos que unen a los pueblos de Cuba y de Venezuela. Sin embargo, en la actualidad se hace imprescindible diferenciar las decisiones de un gobierno con los sentires, temores y deseos de su gente, quienes en muchos casos entran en el saco de la polarización y la estigmatización.

En esta entrega, presentaremos el recorrido de Fidel Castro como líder de la Revolución cubana y su ascenso al poder en medio de la guerra fría y su toma de posición en el campo socialista, para luego aproximarnos a la crisis vivida por el pueblo cubano conocida como el “período especial”; finalmente se procura conocer las bases sobre las que se ha sustentado la relación de Fidel Castro y Hugo Chávez para dar pie a los acuerdos entre los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Había una vez un hombre llamado Fidel…

Con tan solo 26 años, en 1953 se da el asalto al cuartel Moncada, el cual fracasó, y tras un encarcelamiento es indultado para exilarse en México donde planea la lucha guerrillera para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Esta lucha guerrillera de cerca de dos años despertó la simpatía y esperanzas de muchísimas personas que vieron, en la aventura de unos jóvenes barbudos revolucionarios, la esperanza de reivindicación social en Latinoamérica y otros confines del mundo. Uno de los polémicos documentos que antecede la toma del poder es el Manifiesto de la Sierra Maestra, suscrito en julio de 1957, donde se estableció un compromiso por celebrar elecciones generales para todos los cargos de Estado.

En su discurso del 8 de enero de  1959, al llegar a La Habana, en un discursoimg_art_13480_5494 en el que muchos recordarán que hasta contó con una paloma blanca posando sobre Fidel, diría que Cuba tiene “una paz sin dictadura, una paz sin crimen, una paz sin censura, una paz sin persecución”, no sin antes advertir al grito de “¿Armas para qué?” que no se podía bajar la guardia ante la presencia de amenazas y enemigos a su revolución. A este discurso le sucederían más 1150 intervenciones que se dieron entre 1959 y 2008.

Varios de estos celebres discursos estuvieron referidos a Venezuela. A pocos días de tomar el poder, se celebraba en Venezuela el primer aniversario del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, y tuvo la oportunidad de visitar nuestro país y dar tres discursos: uno en la UCV, otro en El Silencio, y un tercero en el antiguo Congreso de la República. Así como solicitaba apoyo para su revolución, era evidente la empatía que procuraba establecer con el proceso que vivía Venezuela ante la dictadura de la cual también se estaba saliendo:

“¿Quién no ha sentido la tristeza de ver cómo las ideas son pisoteadas y cómo de nada vale que la causa sea justa, que la causa sea noble, que la causa sea honrada, si quien tiene la fuerza se impone sobre ella, y los que defienden esas ideas tienen que marcharse de su tierra, o ir a parar en un calabozo? No importa que fuese un hombre educado, un hombre con aquella sensibilidad que da la cultura y da la educación, lo enviaban a la cárcel como un delincuente vulgar, como un asesino cualquiera y lo trataban peor” Fidel Castro – Caracas, 24 de enero de 1959

“¿Quién no lo recuerda y quién no se ha sentido impotente en Cuba o en Venezuela? Cuando, por ejemplo, una mañana se despertó el pueblo y se encontró con que ya no era libre, que ya era esclavo: los tanques en la calle, las bayonetas en la calle, las instituciones son reprimidas, el que estaba acostumbrado a ir a un periódico a hacer una declaración ya no podía ir, el que estaba acostumbrado a ir al Parlamento a hacer una denuncia, una protesta, que son las armas con que estaba acostumbrado a lidiar, no podía ir al Parlamento. Y todas las instituciones y hasta los medios de acción del hombre, a los que estaba acostumbrado, desaparecidos.” Fidel Castro – Caracas, 24 de enero de 1959

Fidel no fue ni el primer Presidente o Primer Ministro de la revolución cubana, esto debido a que una de las estrategias para ganar la simpatía de la gente se apalancado en el Manifiesto de la Sierra Maestra, en donde se prometía, entre otras medidas, la convocatoria a elecciones generales, o en designar a un Presidente y Primer ministro provisionales. Sin embargo, éstos no durarían mucho en el poder, por diferencias que no tardaron de emerger debido a los fusilamientos de quienes fueron agentes del ex dictador Batista (“criminales de guerra”) o la forma en que se implementó la confiscación de tierras para la reforma agraria.

Poco a poco el conflicto fue escalando con propietarios y empresarios de la sociedad cubana que tenían latifundios y fábricas, pero también con empresas estadounidenses con propiedades en la isla, que serían también expropiados. Uno de tantos momentos álgidos, fue por ejemplo en agosto de 1960 cuando se anuncia la expropiación forzosa de más de 20 empresas estadounidenses en retaliación al gobierno estadounidenses a la disminución de la compras de las cantidades que compraba de azúcar a la isla. Estas tensiones desembocaron en un endurecimiento del embargo económico contra Cuba.

entvRecordemos que se trataba, nada más y nada menos, que a un mundo que afrontaba la “guerra fría”, lo que había que a medida de que se iba dando la ruptura de relaciones con Estados Unidos en enero de 1961, se iban tejiendo relaciones con la Unión Soviética, con quienes reestableció relaciones en 1960. Para Fidel, la explosión del buque francés “La Coubre” (1960), la invasión de Bahia de Cochinos  (1961) y la crisis de los misiles (1962) fueron hitos de una tensa relación desde ese entonces, y que asociaron cualquier disidencia como una agresión “contrarevolucionaria” e “imperialista” su gobierno. A partir de esta escalada puede entenderse cómo Cuba se anexa al bloque socialista y a un esquema de economía planificada.

En torno a la propiedad privada, en 1968 la revolución hace su deslinde definitivo con, momento en el que equipara a los emprendedores de iniciativas propias, a los que llama de  “microfraccionales”, asociándolos con el “parasitismo capitalista” y con los “gusanos” (u opositores). En un discurso en marzo de ese año dice lo siguiente:

“¿Vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?  (…) ¡Señores, no se hizo una revolución aquí para establecer el derecho al comercio!  Esa revolución ya la hicieron en 1789, fue la época de la revolución burguesa —el que más y el que menos leyó algo de eso—, fue la revolución de los comerciantes, de los burgueses.  ¿Cuándo acabarán de entender que esta es la Revolución de los socialistas, que esta es la Revolución de los comunistas? ¿Cuándo acabarán de entender que nadie derramó aquí su sangre luchando contra la tiranía, contra mercenarios, contra bandidos, para establecer el derecho a que nadie ganara, vendiendo ron, 200 pesos, o 50 pesos vendiendo huevos fritos o tortillas, mientras las muchachas que trabajan en esos lugares ganan el modesto salario, el modesto ingreso, que le permite hoy la economía de nuestro país y el desarrollo de nuestra economía?  ¿Quién ha dicho eso? (…) hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo por cuenta propia ni la industria privada ni nada”

Toda esta apuesta suponía el afianzamiento de una “moral socialista”, por la que se invitó a su pueblo a sacrificarse y realizar un “esfuerzo decisivo”:

“Todo el mundo tiene derecho a que se le ayude, se le dé un trabajo y si no le podemos dar un trabajo, le damos una ayuda al que no le podemos dar un trabajo (…) ¿Qué otra cosa es deber de la Revolución sino fortalecer la conciencia, elevar los valores morales del pueblo de toda índole?, sentimiento internacionalista de solidaridad, sentimiento de justicia, de igualdad, de amor a la patria, de amor al pueblo, el amor a la lucha; la satisfacción de tener delante una tarea grande, una tarea histórica y cumplirla, enfrentarse a ella, vencer las dificultades. Ese es el tipo de pueblo que nosotros tenemos que fomentar.

Este fragmento termina con la consigna:

“Todo lo demás es ridículo. Y los frutos de marchar demasiado lejos por ese camino se empiezan ya a vislumbrar también en otras partes”.

El período especial

Al cumplirse los cuarenta años de la revolución cubana, en 1999 Fidel asiste una vez más a la toma de posesión de Hugo Chávez Frías -diez años antes había asistido a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez-. En esta oportunidad, vuelve a dar un discurso en la UCV, y al reflexionar sobre la revolución cubana dice:

“Si la Revolución Cubana hubiese triunfado en un momento como este, no habría podido sostenerse. La misma Revolución Cubana que ha hecho lo que ha hecho. Surgió, y no por cálculos, sino por una rara coincidencia histórica, 14 años después de la Segunda Guerra Mundial, en un mundo bipolar. Nosotros no conocíamos ni a un soviético, ni recibimos nunca una sola bala de un soviético para llevar a cabo nuestra lucha y nuestra Revolución”.

En dicho discurso se hacia alusión a que además de la confrontación al “imperio”, la revolución contó con el apoyo del petróleo soviético para poder contar con el tiempo para poder mantener en pie a la revolución.

“En aquel momento, desde luego, había otro polo poderoso; tiramos un ancla en aquel polo nacido precisamente de una gran revolución social, ancla que nos sirvió de mucho frente al monstruo que teníamos delante, que apenas hicimos una reforma agraria nos cortó de inmediato el petróleo y otros suministros vitales y redujo, hasta llevarlas a cero, las importaciones de azúcar cubana, privándonos en un minuto de un mercado que se formó durante más de cien años. Aquellos en cambio nos vendieron petróleo a precio mundial, sí; a pagar en azúcar, sí; al precio mundial del azúcar, sí. Pero se exportó el azúcar a la URSS y llegó el petróleo, materias primas, alimentos y muchas cosas más. Nos dio tiempo para formar una conciencia, nos dio tiempo para sembrar ideas, nos dio tiempo para crear una nueva cultura política, ¡nos dio tiempo!, suficiente tiempo para crear la fortaleza que nos permitió resistir después los tiempos más increíblemente difíciles”.

Se trató de un tiempo en el que Fidel pudo ensayar propuestas de ayuda social, que luego se convirtieron en un a bandera del  “internacionalismo” del socialismo cubano, que se expresó en la educación, con las campañas de alfabetización, o en la salud, con las misiones de médicos de ese país que han recorrido y asistido a diversos rincones del mundo, entre otras diversas áreas.

En ese mismo discurso en la UCV, Fidel reconoció que entre 1991, con la caída de la Unión Soviética en 1999, se abrió el momento más duro para la historia de la revolución cubana, con el llamado “período especial“.

En este punto del relato recuerdo que en 1991, cuando con 14 años tuve la oportunidad de viajar con mi familia a Cuba, en esa oportunidad fui a La Habana, hospedarme en el hotel Capri, que según me comentaron recientemente, fue cerrado al poco tiempo y reabierto hace pocos años. También tuve la oportunidad de estar en La Varadero y pude constatar como ya para ese entonces Fidel incurría una vez más en una de las tantas contradicciones de Fidel cuando, por ejemplo decía en 1960 que su gobierno revolucionario “ha abierto al pueblo todas las playas, adonde antes no podía ir sino una minoría insignificante del pueblo” y Varadero se convirtió en una playa en la que por muchos años no pudieron entrar los propios cubanos.

A pocas cuadras de La Habana, en ese viaje me abordaron dos jóvenes cubanos y me preguntaron: “-¿En tu país te dejan hablar con un turista extranjero como yo lo estoy haciendo contigo en estos momentos?“, “-claro que sí“, respondí  yo extrañado ante lo obvio que me parecía la respuesta, ante lo que me comentaron: “-porque si el gobierno o los Comité de Defensa de la Revolución se enteran que estamos hablando contigo, nos metemos en problemas”. Minutos después me presentaron a las jineteras que deambulaban por “Copelia, quienes ofrecían sexo a cambio de una “pullover”. Esa noche supuestamente subí al hotel en busca de esa prenda de ropa y no volví a bajar para concretar el intercambio. Esa noche no entendía cómo el período especial propició muchísimas de estas cosas. Para quienes deseen leer más relatos de este momento, les recomiendo el libro descargable: No Hay Que Llorar – Relatos del Período Especial: Los Años de 1990 en la Isla de Cuba.

La llegada del amigo Chávez

Volviendo al discurso de Fidel en 1999 en la UCV, Castro analizó la situación que para ese entonces tenía Venezuela y decía:

“¿Qué proezas, qué milagros económicos se pueden esperar de inmediato con los precios de los productos básicos de exportación venezolanos profundamente deprimidos y el petróleo a 9 dólares el barril, es decir, el precio más bajo en los últimos 25 años, un dólar que tiene mucho menos poder adquisitivo que entonces, una población mucho mayor, una enorme acumulación de problemas sociales, una crisis económica internacional y un mundo neoliberalmente globalizado?. No puedo ni debo decir una palabra de lo que haríamos nosotros en circunstancias como estas. No puedo, estoy aquí de visitante, no estoy de consejero, ni de opinante, ni cosa parecida. Medito simplemente.”

El tiempo se encargó de mostrar que el visitante no solo fue escuchado sino que a los pocos meses el hombre que manifestó no decir una palabra sobre lo que haría en el país logró establecer un convenio entre dos gobiernos que en lo sucesivo se apoyarían mutuamente.chavez y fidel 1994

El convenio Cuba Venezuela inició en el año 2000 con el envío de crudo venezolano a cambio de la prestación de servicios médicos y se fue ampliando hasta abarcar numerosos sectores de la economía, como la minería, el deporte y la electricidad. En dicho acuerdo se pactó que Cuba pagará el petróleo con servicios que presta al gobierno venezolano. En palabras de Fidel, tomadas de su discurso en al parlamento venezolano en octubre del 2000, diría:

“…un país con los enormes recursos con que cuenta Venezuela, la Revolución Bolivariana puede alcanzar, en la mitad del tiempo, el 75% de lo que Cuba, país bloqueado y con infinitamente menos recursos que Venezuela, ha podido lograr desde el triunfo de la Revolución. Ello significa que estaría al alcance de ese gobierno erradicar totalmente el analfabetismo en pocos años, lograr una enseñanza de alta calidad para todos los niños, adolescentes y jóvenes, una cultura general elevada para la mayoría de la población; garantizar asistencia médica óptima a todos los ciudadanos, facilitar empleo a todos los jóvenes, eliminar la malversación, reducir al mínimo el delito y proporcionar viviendas decorosas a todos los venezolanos”.

De tal modo que con tales recomendaciones de Fidel, este convenio no solo se ha mantenido en el tiempo, sino que también derivó en la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), suscrito en diciembre de 2004:

Habiéndose consolidado el proceso bolivariano tras la decisiva victoria en el Referéndum Revocatorio del 15 de agosto del 2004 y en las elecciones regionales de 31 de octubre de 2004 y estando Cuba en posibilidades de garantizar su desarrollo sostenible  la cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela se basará a partir de esta fecha no solo en principios de solidaridad, que siempre estarán presentes, sino también, en el mayor grado posible, en el intercambio de bienes y servicios que resulten más beneficiosos para las necesidades económicas y sociales de ambos países”.

Para el cubano común, muchos reconocieron que con la llegada de Chávez en Venezuela, las cosas empezaron a mejorar en la isla. Y según el propio Fidel, para Venezuela también hubo significativas ganancias. En diciembre de 2006 Fidel entregó a Chávez el premio “José Martí”, en la plaza de la Revolución y en su discurso hacia un recuento de los logros sociales del convenio Cuba Venezuela en el país gobernado por la revolución bolivariana.

bar 2015Cierre abierto

Este escrito se ha centrado en las perspectiva que desde el poder ha emanado de parte de Fidel Castro entre 1959 cuando triunfa la revolución cubana y 2008 con la entrega del poder a su hermano Raúl. Sin pretender ser un documento acabado, delinea la revolución cubana en tres grandes períodos, uno que va desde los con Estados Unidos que terminan situando a Castro y a su revolución en el eje socialista; otro momento que se abre a propósito de la caída de la Unión Soviética, conocido como el período especial; y un tercer momento caracterizado por la simpatía del líder venezolano Hugo Chávez -evidente desde su visita a La Habana en 1994 al salir de la cárcel- y los convenios y apoyos que se empezaron a dar desde 1999, que permitieron incidir en la mejora de las condiciones en las que se encontraba la revolución cubana en ese entonces.

Según su discurso en el parlamento de Venezuela en el año 2000, en todo este tiempo Fidel reconoce que le apostó a una Constitución política que:

“…se apoya esencialmente en la propiedad social de los medios de producción, la programación del desarrollo; la participación activa, organizada y masiva de todos los ciudadanos en la acción política y la construcción de una nueva sociedad; la unidad estrecha de todo el pueblo bajo la dirección de un Partido que garantiza normas y principios, pero que no postula ni elige a los representantes del pueblo en los órganos del poder del Estado, tarea que corresponde por entero a los ciudadanos a través de sus organizaciones de masas y mecanismos legales establecidos”.

¿Qué pasó con quienes no compartieron esta propuesta? Es imposible ignorar que existe una disidencia en Cuba, conformada por quienes no se inscribieron en una oposición violenta al proyecto de la revolución cubana, y ante ello quedan muchísimas palabras, anécdotas y hechos por analizar. Sin embargo, uno de los momentos que ayuda a comprender la realidad actual respecto a la disidencia cubana es el proyecto Varela, que en 1998 levantó firmas para proponer cambios políticos y económicos en la isla, y en  2002 y 2003 adquirió relevancia internacional. Este hecho tiene una estrecha relación con la primavera negra, ocurrida en marzo de 2003 y donde 75 activistas cubanos, incluyendo miembros del proyecto Varela, fueron a prisión. Esto permite evidenciar que lo que ciertos opositores denominan el “doble bloqueo”, pues por una parte se da el bloqueo económico hacia Cuba, pero por la otra existe el bloqueo a quienes posean un propuesta autónoma a lo establecido por la revolución cubana.

¿Cómo será Cuba cuando Fidel Castro no esté en el poder? Más allá de los rumores -que ya representan un género literario en sí mismo con más de 800mil enlaces en internet que dan cuenta de este repetitiva noticia que no termina de llegar- todo indica que la ausencia en la toma de decisiones es cada vez más pública y notoria. Desde enero de 2014, al conmemorarse el 55 aniversario de la entrada de los revolucionarios a La Habana, data la última aparición pública de este histórico y polémico líder cubano. Es llamativo que en momentos tan trascendente para Cuba como la liberación de los “5 héroes cubanos”, el restablecimiento de las relaciones entre CubaEstados Unidos, o el nuevo  aniversario de la revolución cubana tampoco hayan habido pronunciamiento, o al menos una fotografía como ya se venía acostumbrando.

unnamed¿Cómo entender lo que está ocurriendo en la Cuba sin Fidel? Lo cierto es que la isla no es lo mismo que era antes de que su hermano Raúl ocupara el puesto en 2006, bajo el argumento inicial de que sería de modo interino mientras Fidel se recuperaba de una intervención quirúrgica. A partir de ese momento, muchos cubanos dentro y fuera de la isla reconocen que empezó otra forma de gobernar sin abandonar la apuesta por el mantenimiento de la revolución cubana. 

9 años han pasado desde que dejó de ocupar la presidencia y a pesar de que se promete que el castrismo perdurará luego de Fidel, desde entonces se han venido sucediendo cambios quizás imperceptibles para las miradas prejuiciadas ¿Estaremos frente a una expresión más del gatopardismo -“Cambiar las cosas para no cambiar”- como me llegó a decir un cubano disidente? ¿Serán suficientes los cambios para un pueblo que poco ha conocido de libertades políticas y económicas o que sencillamente salió de la isla para encontrar oportunidades fuera de Cuba?

Ante tantas incertidumbres, tal vez Fidel haya atinado –en su última reflexión antes de entregar el poder a su hermano-, al subrayar la idea de un periodista, según: “Al parecer, la transición en Cuba podría provocar una transición dentro de Estados Unidos. Pero tal vez Washington y Miami son más renuentes al cambio que La Habana”.

Mientras Estados Unidos y Cuba se preparan para reescribir sus pautas de convivencia, el cubano de a pie aún está a la expectativa de cómo se beneficiará de esta nueva etapa en la que Fidel ya no es el protagonista. 

(Publicado en ElCambur.com en febrero de 2015)

fidelelche

El Caso #Venezuela: 30 años después

índiceCorría el mes de noviembre de 1984 cuando sale la primera edición del libro “El Caso Venezuela. Una ilusión de armonía”, 30 años después, ante la bruma que nos rodea, la relectura de este texto presenta un espejo que permite conocer los “polvos” del pasado para comprender los “pantanos” del presente.

Este libro, dirigido por el economista Moisés Naím y el sociólogo Ramón Piñango, compiló una serie de temas de gran relevancia para la Venezuela que empezaba a vivir la secuelas de la borrachera de la Venezuela del “ta´ barato dame dos”. Recordemos que apenas en 1983 se vivió el primer campanazo de la crisis venezolana con la devaluación sufrida durante el “viernes negro”. A continuación algunas de las ideas principales de este libro.

¿Qué rasgos caracterizaron a la Venezuela que vivió esa ilusión de armonía? Este fue un país fecundo sembrando grandilocuentes aspiraciones con una extensa cosecha de frustración y escepticismo, arrancaron señalando Naím y Piñango. Como anécdota de ese entonces se hacía mención a los dichos de la gente en torno al recién inaugurado Metro de Caracas: “¡No parece Venezuela!”.

¿Cómo nos unimos para avanzar? Se preguntaron en 1984 los autores de El Caso Venezuela, y ya en ese entonces se decía que se trataba de un asunto difícil y urgente, por lo cual era necesario promover reglas de juego bien establecidas, aceptadas y seguidas por una mayoría, que al mismo tiempo aumentaba la dispersión del poder.

Al escudriñar en los mecanismos que sirvieran como cemento para unir a la sociedad, saltaba en el análisis la carencia de marcos ideológicos. Y sin embargo se pudo avanzar gracias a un lineamiento estratégico básico: “Hay pa´ todo” y era evidente que el sector público de ese entonces copaba casi todos los espacios, no había reducto que no escapara de su influencia.

Esa sensación de onmipotencia no permitió el establecimiento de prioridades en la agenda pública, y peor aún: se obstaculizó la aparición y el desarrollo de nuevos dirigentes, pues ¿Cómo iba a ser posible fomentar una generación de relevo cuando los líderes no tenían ante sí una tarea especialmente exigente, y el exceso de recursos permitía resolver cualquier controversia a punta de “realazo”? Adicionalmente, esta abundancia de recursos propició también la incontrolada proliferación de organizaciones sin organización alguna y con innumerables solapamientos.

En la Venezuela de La Ilusión de Armonía: “Todo era posible”. El voluntarismo fue una actitud compartida por igual desde la director de empresas hasta el dirigente de la ultraizquierda. Lo fundamental era la definición del objetivo y el apoyo político a esa intención. Lo demás era “carpintería”. Esta tendencia sería bautizada años después por el personaje Eudomar Santos de la telenovela “Por Estas Calles” con la frase: “Como vaya viniendo vamos viendo” .

Un dato nada desdeñable que asoman Naím y Piñango fue que, pese a todas las tensiones que supuso un proceso de modernización como el que vivió el país, el conflicto abierto no está presente en la dinámica de la sociedad venezolana de esos años. La razón: La evasión del conflicto fue la norma inviolable que se impuso desde 1958 y ya empezaba a desmoronarse. Pese a la desigual distribución de la riqueza que existió, la expectativa de que “hay pa´ todo porque hay pa´ todos” era el mandato de ese momento que no preparó al país a la posible llegada de las vacas flacas.

Ya en ese entonces se decía que las “válvulas de seguridad” (tomar en cuenta los intereses de las mayorías; eficiencia en los representantes; sistema judicial objetivo, confiable y poco engorroso; pluralismo en los medios de comunicación) para aliviar las tensiones provocadas por los conflictos entre sectores sociales no eran muy confiables en Venezuela. En ese contexto los políticos eran vistos como corruptos y no solo no se promovieron suficientemente los cuadros de relevo, se bloqueó su desarrollo. Horacio Blanco y Desorden Público cantaban por esos años “Yo quisiera que los políticos fuera paralíticos”, y vaya que se logró ese deseo.

Todo lo anterior, aunado a la debilidad de los mecanismos para ventilar los conflictos que inevitablemente se produjeron y la improvisación en la preparación de los dirigentes, hicieron que las instituciones y, por lo tanto, el país como un todo, fuera peligrosamente vulnerable ante la desaparición de sus líderes tradicionales.

De tal modo que la combinación de recursos abundantes y la aversión al conflicto, limitó fuertemente la posibilidad de que se desarrollarán mecanismos idóneos para procesar y arbitrar, de una manera justa, ordenada y cívica, los conflictos que, como hemos señalado, inevitablemente surgen en cualquier sociedad en transición, y Venezuela no fue la excepción.

“¿Qué ha de pasar ahora cuando ha cambiado drásticamente la situación de abundancia? ¿Qué pasará en esta época de vacas flacas y gordas aspiraciones? ¿Seguirá operando tan eficazmente la aversión al conflicto como mecanismo de integración de la sociedad venezolana?” Se preguntaron los autores de la publicación que estamos reseñando .

Este libro fue una exhortación a la sociedad venezolana para no hacerle el juego a los encantos de algún “terrible simplificador”, con su receta de cómo “solucionar a Venezuela” debajo del brazo. Y vaya que cuando las sociedades entran en crisis se está a merced de “terribles simplificaciones” que apelan al pensamiento mágico para aprovecharse de la ingenuidad y la desesperación de la gente.

30 años después de El Caso Venezuela vivimos las consecuencias de haber sucumbido ante las “terribles simplificaciones” y el no haber discutido las preguntas que nos exige nuestra historia contemporánea. Hoy día el colapso ha paralizado o espantado a buena parte de quienes vivieron y se beneficiaron de esa Ilusión de armonía.

¿Qué hacer? es la pregunta que nos hacemos quienes nos quedamos en Venezuela con la sensación de que el caos aún no ha llegado a su fin, y se sigue profundizando la desintegración entre los venezolanos. Las “terribles simplificaciones” no han dejado de acecharnos.

#LaCosaEsAprender

Crónica de mis 20 horas en Maiquetía

IMG_20141107_230355Ya es más que frecuente escuchar acerca de los retrasos en los vuelos que se realizan en nuestros aeropuertos, pero lo del viernes 7 de noviembre es una historia imposible de callar. Invitado a dar una conferencia sobre emprendimiento social a jóvenes inquietos en temas de mercadeo, publicidad y periodismo, mi misión era la de introducir la idea de que el emprendimiento no se riñe con el bien común, y que nos da la posibilidad de apostarle a seguir haciendo cosas por el país en medio de las adversidades.

Adversidades que no solo pusieron en riesgo mi asistencia a este evento, sino que se relaciona con los escollos que solemos vivir los venezolanos a diario, ejemplificando el día a día de quienes nos resistimos a rendirnos frente a tanta arbitrariedad e irrespeto.

El primer gran obstáculo fue la suspensión de vuelos de la aerolínea Estelar Latinoamérica por parte del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), medida que afectó a cerca de 500 pasajeros que bajo el argumento de “presentar un conjunto de debilidades en sus procesos de control de mantenimiento de sus aeronaves” que comprometía las operaciones y la seguridad de los usuarios.

Sobre este hecho, el comentario recurrente fue por qué no avisaron previamente a los pasajeros de esta circunstancia, por qué esperar cerca de tres horas para dar una primera e improvisada comunicación oficinal, por qué los representantes de la Aerolínea Estelar atendieron con tanto desdén e indiferencia a los reclamos de los pasajeros que esperaban una respuesta respetuosa, por qué no cumplen los “derechos de los viajeros” que pone el INAC en un pendón no parece tener mayor efecto.

Fue así como para lograr mi meta de poder estar en Margarita tuve que explorar el chance de registrarme en más de una lista de espera, lo cual no está suficientemente regulado y se presta para las diversas manifestaciones de corrupción y abuso en una indignante escala que está a la vista de todos. En un país con líderes que se llenan la boca hablando de justicia social, pude constatar cómo diversos empleados de las aerolíneas o de las autoridades competentes se prestaban como gestores para que por un monto mayor al costo del pasaje, o por estar palanqueados con algún contacto, haya un trato preferencial para poder obtener un boleto, en condiciones extraordinarias y evidentemente desiguales.

Finalmente luego de haber rebotado de un par de listas de espera, pude conseguir un boleto para lograr llegar a mi destino en la madrugada del día siguiente. Es en este punto de la historia que toca reconocer que Venezuela está cundida de colas, demoras y cierres, y frente a ello debo decir que “Esto No Es Normal”. No hay espacio para la resignación ni el conformismo. Si queremos llegar en algún momento a ser una potencia turística tenemos que empezar a respetar a nuestros viajeros, y esto implica muchísimo más que hacer una caricatura o un vídeo clip musical.

Frente a estos desmanes tenemos dos opciones: rendirnos y unirnos al coro de quienes dicen que “todo está perdido”, o no darle el gusto a quienes se benefician de nuestro pesimismo. Ya lo he dicho: La peor derrota es la derrota del corazón. Rendirse es el camino fácil ¡Esto También Pasará! ¡Chau Pesimismo! #LaCosaEs#Emprender #Perseverar #Resistir y #Luchar con el #Corazón!

1509830_10152311055941642_1828263689849416664_n